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Ahora que Isabel, la Católica, está en áuge con la serie de TVE, y tras reescuchar el disco de Jordi Savall de Romances y Villancicos de Juan del Enzina he recordado de la “tragedia trovada” por la muerte del hijo de ésta, el príncipe Juan.

Esta “Tragedia Trovada” está recogida en el “Cancionero de Palacio“, al igual que la obra que lo hizo célebre, Triste España sin Ventura, obra coral, a cuatro voces que recoge el lamento por la muerte del príncipe Juan, en quien tantas esperanzas habían puesto el pueblo y sus padres, los Reyes Católicos.

Veamos en primer lugar la Tragedia Trovada y posteriormente la obra coral Triste España sin Ventura, ambas obras, dedicadas a la ya mencionada muerte del principe Juan.

A la dolorosa muerte del Príncipe Don Juan de gloriosa memoria, hijo delos muy Católicos Reyes de D’España Don Fernando el quinto y Doña Isabella tercera deste nombre.

Tragedia trobada por Juan de la Encina

Despierta, despierta tus fuerzas, Pegaso, tú, que llevabas a Belerofonte, llévame a ver aquel alto monte, muéstrame el agua mejor de Parnaso,do cobre el haliento de Homero y de Nasoy el flato de Maro y estilo de Aneo,y pueda alcanzar favor sofocleocontando en España muy mísero caso.
En este trabajo Melpómene entiende, tú, que en tragedias siempre entendiste; esfuerça mi fuerça con lloro muy triste, de todo plazer mi pluma defiende. Si quieres que escriba, desciende, desciende.
Con una centella de tu mucha lumbre tú puedes, si quieres, subirme en la cumbre; pequeña centella muy gran fuego enciende.

 Estando Castilla en gran perdición, sembrada de robos por nuestros pecados, los pueblos perdidos y muy trabajados, los unos con otros en gran turbación, diónos Dios reyes de tal perfección que fueron remedio de mal tan entero, dióles Dios hijo varón heredero, juntando a Castilla, Sicilia, Aragón.

¡Oh, cuántos plazeres España sintióen todos lugares haciendo alegrías, fiestas las noches y fiestas los días, cuando el gran Príncipe ya nos nació! Pariólo nobleza, bondad lo engendró, de todas virtudes tomó la criança; él era de España la flor y esperança, de niño cresciendo su fama creció.

Mostró en su niñez tal índole y muestra, que Lépido Emilio ni Marco Catónno dieron a Roma tan gran coraçón, ni fue su esperança mayor que la nuestra.

Natura Divina, del mundo maestra, tú muestras tus fuerças que son infinitas, tú hazes, deshazes, tú pones y quitas ¡qué grandes labores que labra tu diestra!

De allá, desde el cielo la tierra dotastede Príncipe tal que nunca fue; tan bueno, tan justo, tan lleno de fe, que bien pareció que en él te esmeraste. Como para ti así lo criastede mucha virtud, de mucha bondad,llegando ya al medio de su pubertad, mujer muy perfeta su par le enviaste.

La perla preciosa por mar nos traxeron, la gran Margarita, la flor de Alemaña juntónosla Dios con la flor de España, que nunca en el mundo tales dos sevieron. Las gracias perfetas con ella nacieron, bondad y virtud, criança y nobleza, la pompa y estado, la gala y belleza y tal se la dimos si tal nos la dieron.

Muy bien Alemaña y España trocaron; de España les dimos a la Archiduquesa y ellos nos dieron preciosa Princesa, los unos los otros contentos quedaron. Y todos en uno muy bien se hermanaron; nunca se vio un troque tamaño, do no recibieron ningunos engaño, ningunos perdieron y todos ganaron.

¿Quién dirá el gozo que España mostró sintiendo gran gloria destos casamientos, las fiestas, los trajes, los recebimientos, después que en España la Princesa entró? De Burgos la noble, después que casó a Salamanca en fin se vinieron. Contar de las fiestas que allí les hizieron no fue sino sueño que en sueño pasó.

Mostró Salamanca tal gozo en llegandolos Príncipes ambos, tan bien recebidos, que todos andaban en gozo encendidos los unos corriendo, los otros saltando, saltando, bailando, bailando, dançando, bordados y letras, romances, canciones, toros y cañas, cien mil invenciones, los unos tañendo, los otros cantando.
El Príncipe nuestro precioso, ecelente, ya reposado en su gran ciudad, al día tercero sintió enfermedad mostrándola poco no poco doliente. Luego se vio muy triste la gente, aunque pensaban su mal ser liviano, creció la dolencia pensando ser sano, hasta que vino la muerte presente.
No cierto por falta de más que oraciones,que nunca cesaba muy gran multitud a Dios mil promesas pidiendo salud, a santos y santas andando estaciones; plegarias y misas y mil procesiones, mas no quiso Dios por nuestros pecados oír nuestros ruegos no poco aquexados, que vino la muerte sin más dilaciones.
¡Oh, muerte cruel, dolor miserable no tienes vergüença ni tienes temor! ¿Por qué nos veniste llevar tal señor tan presto, tan moço de fama loable? ¡Oh, caso terrible, fortuna mudable,que nunca sosiegas con pasos dudosos,muy más envidiosa con los poderosos,en tal desventura no sé cómo hable!
Con mucho dolor mostrad sentimiento, sátiros, faunos, ninfas y musas, que aquí no tenéis de poner escusasa tantos viniendo tan gran perdimiento; en muerte tan grande yo triste no siento quién hay que no sienta muy gran perdición; razón haze fuerza y fuerza razóna todas las cosas sentir gran tormento.
Las gentes, las aves, retilias y fieras, los valles, collados, las silvas, los montes, las islas, los mares, los ríos, las fontes, las sirtes, los golfos, las playas riberas, los cuatro elementos, las zonas y esperas, imperios y reinos, provincias, regiones, sintieron aquesta pasión de pasiones, las partes en partes y todas enteras.
Los cielos, la tierra y el mar y el profundo y todos los sinos y más los planetas y constelaciones, estrellas, cometas y el otro emisperio el polo segundo lloraban tal caso venido en el mundo los cielos lloraban de gozo con él, la tierra y el mar de verse sin él, de envidia Plutón y en esto me fundo. Que yo cierto creo y aun claro parece, según fue su vida, según que murió que no tardó mucho que al cielo subió y allá reina agora según que merece; aquél es buen reino que nunca fenece, aquél es buen reino que nunca se acaba, aquél es buen reino que a Dios siempre alaba, aquél es buen reino que nunca entristece.
Allí no hay pesares, allí no hay tristezas allí no hay peligros, allí no hay temores, allí no hay dolencias, allí no hay dolores, allí no hay miserias, allí no hay pobrezas allí los tesoros, allí las riquezas, allí los triunfos, allí las vitorias, allí grandes gozos, allí grandes glorias, allí los primores, allí las lindezas. Acá en este mundo cien mil desventuras, cuidados, fatigas, trabajos y daños, robos y muertes, maldades, engaños, passiones, tormentos, pesares, tristuras; plazeres amargos, amargas dulçuras, descontentamientos y desesperanças, falsas firmezas de varias mudanças, deleites que cuestan cien mil amarguras.
Perdió todo el mundo, perdiendo su vida, plazer y reposo, descanso y consuelo; perdióse en la tierra, cobráse en el cielo, su vida cobrada, la nuestra perdida. Perdido es el gozo, tristura es venida,
tristura nos manda que todos lloremos; lloremos, lloremos, que todos perdemos y cada cual pierde según su medida.
Sus padres perdieron un hijo acabado, la flor de sus bienes, la luz de sus ojos, cobraron tristuras, pesares, enojos, labor muy subida perdió su dechado. ¡Divina bondad, poder muy sobrado, pues ya que tan presto llevarlo quesiste, el tiempo que a él de menos le diste, dalo a sus padres muy acrecentado!
La triste Princesa, muy más que muger, amada y querida de su tan querida, perdió su bien todo, perdió gran marido, perdió, que eran ambos un alma y querer, perdió más que nadie pudiera perder. Murieron las glorias, nacieron cuidados, gran pérdida vino por todos estados, perdió todo el mundo gran gozo y plazer.
Por él eran todos sin falta regidos, ninguno dél iba jamás descontento, a cada cual daba su merecimiento, con él eran todos por regla medidos los buenos honrados, los malos punidos, y todos hallaban en él buen señor, los pobres socorro, los ricos amor, los suyos quedaron del todo perdidos.
Los suyos perdieron su bien y esperança, sus vidas, sus glorias, sus grandes favores, perdieron consuelos, cobraron dolores, cobraron trabajo, perdieron holgança, perdieron firmeza, cobraron mudança, cobraron pesar, perdieron plazer, perdieron cobrar, cobraron perder, perdióse del todo su gran confiança.
También con los suyos yo triste perdù la vida, quedando por siempre en tristura, perdù mi esperança, perdí mi ventura, perdí, que quería servirse de mí; el bien desseado por poco lo vi, que siempre esperaba de suyo llamarme, y agora que quiso por suyo tomarme, la buena fortuna lançóme de sí.
Pues Dios assí quiso que assí yo perdiesse tan larga esperança en tan breve suma, aquí daré fin por siempre a mi pluma, pues mi dicha quiso que más no escriviesse; también es razón que ya no viviesse con otro señor perdiéndole tal, salvo si fuesse al Príncipe igual; igual en el mundo no creo que hoviesse.
La gran flor de España llevó Dios en flor, en flor floreciente da mucha virtud; su gran magestad, Real Celtitud, nos dexa en España muy mucho dolor. De aqueste dechado saquemos lavor, que en su mocedad murió de tal suerte, enxemplo nos dexa de vida y de muerte, que muy bien viviendo, murió muy mejor.
Abrazos y carantoñas…

En Inglaterra se consolidó una forma musical, la “semi suite”, podríamos decir que fueron las “fantasías suite” o “consort set” sus principales impulsores fueron dos músicos de la corte Carlos I Giovanni Coprario y William Lawes, dos músicos de la cámara privada del rey y que según constadas se reunía con éste en largas sesiones musicales para tañer estas piezas. Giovanni Coprario fue un maestro inglés que sintió una profunda veneración hacia todo lo procedentes de Italia hasta el punto de que decidió cambiar su nombre italianizando y transformando su verdadero nombre nombre típicamente inglés y quizás para el demasiado simple para él como era John Cooper por el susodicho Giovanni Coprario, mucho más llamativo al estar así en términos italianos.

Bien, pues Coprario impulsó en Inglaterra el estilo italiano y su maestría fue también compartida por su colega William Lawes. uno de los más refinado y exquisitos maestros ingleses de su tiempo y digno predecesor del gigante que vendría despues, Henry Purcel. William Lawes. reunió varias coleciones de “consort set” o “suite fantasía” para un pequeño conjunto de cámara, la mayoría de ellas constituídas por tres movimientos: una fantasía que hacía las veces de un preludio u obertura, generalmente de mayor extensión que las otras dos piezas, a lo que seguían lo que él denominaba “aires”, pero lo que eran en realidad es una “alemanda” y una “gallarda“.

Vamos a escuchar completas unas de estas “fantasías suite” de William Lawes, fantasía, alemanda y gallarda conforman esta suite en Sol menor para dos violines, bajo de viola y organo que llega en interpretación de London Baroque.

Realmente resulta bastante triste el pensar que seres humanos capaces de construir tanta belleza y armonía como esta, vieran sus vidas segadas por la irracional guerra ( Hay que citar que William Lawes murió en la famosa batalla de Chester). Guerras que casi siempre son promovidas y fomentadas por personajes oscuros y normalmente para sus propios intereses, intereses normalmente no confesables. Pero bueno, dejemos a cada cual sobre su conciencia con los muertos provocados con sus decisiones…
– Fantasía:

– Alemanda:

– Gallarda:
Abrazos y carantoñas.

(fuente: Música Antigua, Radio Nacional Clásica)

Aunque se trate de música antigua, comparte circunstancias con situaciones actuales con todos/as los que vivimos en este loco mundo, una situación de cambio, de cambio profundo en muchos aspectos, como por ejemplo en la sociedad, que cada vez se va polarizando más, disolviéndose las estructuras que hasta nuestros días pervivían y convirtiéndose cada vez más en una sociedad de grandes ricos que acaparan toda la riqueza, frente una población cada vez más empobrecida que lentamente ven como se van mermando sus recursos y con grandes dificultades para cubrir las necesidades más básicas, más elementales, la vivienda, la alimentación, el agua o la educación.

La presión ejercida por los poderosos y ejecutada por los complices que gobiernan a la gran masa de ciudadanos europeos se traduce en la pérdida de derechos y en el sometimiento cada vez más severo a medidas restrictivas en el ámbito económico, político y social. Todo ello para asegurar el enriquecimiento desmedido de los índividuos de mayor rango en el escalafón de la sociedad.

Pues todo esto que hoy en día padecemos unos ciudadanos de una Europa en crisis, no es algo nuevo, si nos remitimos a los escritos de pensadores, políticos, filósofos, dramaturgos, poetas y conístas de los primeros años del siglo XVII, en los albores del barroco,  y reduccidos y mermados los avances que se habían producido ya en el renacimiento encontramos experesiones como estas: “todo vale a precios excesivos, es una locura lo que pasa y lo que en materia de dinero cada día se ve“, “No vio el orbe más deprabado siglo” o “¿Qué quiere usted que sea el mundo más que trabajos, sustos y aflicciones? Y es que terrible avenida de maldades se ha exparcido por el mundo”.

Hoy traigo al blog un villancico portugués que se titula “Senhora del mundo y que su texto es el siguiente:

Senhora del mundo
Princesa de vida,
seais de tal hijo
en buena ora parida.
Aquel soberano,
supremo señor
por suma bondad
vencido damor
De vos toma el trage
de manso pastor,
porque del no huya
la oveja perdida.
Del huerto cerrado
de vuestras entranhas
aquel hazedor
de santas hazanhas
salio disfraçado
con ropas estranhas
del sser que a los santos
da gloria cunplida.
Senhora del mundo
Princesa de vida,
seais de tal hijo
en buena ora parida.
Por vos virgen santa
podemos dezir
el hombre comiença
de nuevo a bivir.
Que antes su vida
que siempre morir
con grandes sospiros
por ver nueva vida.

Esta versión es del conjunto portugués Sete Lágrimas, pero en Spotify he encontrado una versión de Jordi Savall

Fuente: Radio Nacional Clásica

Sí, eso es, un villancico en pleno verano. Desde finales del siglo XV y durante todo el siglo XVI encontramos numerosas formas musicales propias dentro del ámbito de la música profana hispana, todas ellas profundamente vinculadas al texto literario que musicalizan y las principales que por aquel antaño podíamos encontrar son el villancico y el romance.

Aunque hoy en día para nosotros el villancico es una canción de temática exclusivamente navideña, durante los siglos XV y XVI era una canción en lengua vulgar de temática popular diversa, tanto profana como religiosa. Llegó a convertirse en la forma musical más frecuente en las canciones de la época. Básicamente constaba de dos elementos diferentes: estribillo (repetición) y coplas (que hoy llamaríamos estrofas). El estribillo podía emplear cada vez versos diferentes o podía repetir el último o sus dos últimos versos. Podían igualmente asentarse en esquemas de danzas como el passamezzo o la célebre Folía.

Hay una canción, en forma de composición de villancico que se llama “Todos los bienes del mundo“, está compuesta por el compositor Juan del Encina (ver wikipedia) y que viene recogido en el Cancionero de Palacio, también conocido por el Cancionero de Barbieri y que data de 1335 y es un manuscrito español que contiene música del Renacimiento. Las obras que posee están recopiladas durante un periodo de unos cuarenta años, desde el último tercio del siglo XV hasta principios del XVI, tiempo que coincide aproximadamente con el reinado de los Reyes Católicos.

El Cancionero recopila 458 piezas, la mayor parte de ellas en castellano, aunque también contiene unas pocas en latín, francés, catalán, euskera y portugués. Constituye una antología de la música polifónica existente durante el reinado de los Reyes Católicos. No hay que olvidar que, durante esta etapa, la corte era el centro de la actividad musical y en torno a ella se agrupaba un gran número de músicos y compositores, la mayor parte españoles.

Las obras tratan una gran variedad de temas: amorosos, religiosos, festivos, caballerescos, satíricos, pastoriles, burlescos, políticos, históricos, etc. El cancionero recoge desde composiciones sencillas de carácter popular hasta obras bastante elaboradas.

La obra que esta semana traigo al blog habla sobre de la caducidad de los bienes materiales, algo que hoy en día y que a lo largo de los siglos, se ha venido poniendo de manifiesto, el valor de lo material. En esta obra hay dos cosas que perduran al paso del tiempo: “salvo la fama y la gloria“. ¿Qué es la fama y la gloria? ¿Qué precio estamos dispuesto a pagar por ellas? ¿Hasta dónde estamos dispuesto a llegar para colmarnos de gloria para ser recordados por los que han de venir detrás de nosotros?

Hay para quienes estas dos cualidades, la fama y la gloria, carecen de importancia cuando se irrumpe sin tener en cuenta los valores propios de una persona.

Dice la letra de esta canción:

Todos los bienes del mundo
pasan presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

El tiempo lleva los unos,
a otros fortuna y suerte,
y al cabo viene la muerte,
que no nos dexa ningunos.
Todos son bienes fortunos
y de muy poca memoria,
salvo la fama y la gloria.

La fama bive segura
aunque se muera su dueño;
los otros bienes son sueño
y una cierta sepoltura.
La mejor y más ventura
pasa presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

Procuremos buena fama,
que jamás nunca se pierde,
árbol que siempre está verde
y con el fruto en la rama.
Todo bien que bien se llama
pasa presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

Señores y señoras interesados de esta vida y de las que han de venir, disfruten de su fama y gloria, y esperemos que sea bien merecida y no haya pisoteado ni denigrado a nadie para conseguirla.

Abrazos y carantoñas

Durante el siglo XVI y tras el régimen oficial de Inglaterra optar por el protestantismo anglicano y perseguir toda aquella manifestación pública del catolicismo, tanto de culto, así como de composición musical latina, aunque se permitiera hacerlo en privado, algunos músicos británicos sí que decidieron abandonar el país debido a su condición de católicos para refugiarse en otros lugares de Europa, como al contrario hiciera William Byrd quien permaneció en Inglaterra, y tal fue el caso de ciertos compositores e instrumentistas ingleses que se auto-exiliaron a la vecina Dinamarca, atraídos por el explendor musical de aquel país. Jhon Dowland, Tomas Robinson y Tomas Simpsons fueron algunos de los compositores británicos que pasaron por la corte del rey Cristian IV de Dinamarca.

Dowland salió de Inglaterra en 1594 profundamente dolido por no habérsele concedido el puesto que había quedado vacante de laudista de la reina. Dowland que lo achacó a su condición de católico. Viajó hasta Italia, en donde llegó a contactar con ciertos papistas conspiradores de Roma que preparaban el asesinato de la reina de Inglaterra y a quienes se unió movido por la ira de no haber satisfecho sus ambiciones personales. Finalmente Dowland abandonó Italia para ejercer como laudista y compositor en la corte danesa de Cristian IV de Dinamarca, donde ya trabajaban varios de sus compatriotas y donde permaneció durante 10 años antes de volver a Inglaterra.

Un ejemplo de composición de Dowland es esta pavana de Doctor Case’s, que como no he podido encontrar un audio en condiciones y que se pueda compartir, ahí va la partitura.

 

Dr Cases Pavane by John Dowland

 

Abrazos y carantoñas