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Ya estamos en tiempo de Navidad, de villancicos y de canciones de temáticas sacras por excelencia. Era mi intención haber llevado en estas fechas una publicación un poco más activa de villancicos y obras de temática sacra/navideñas pero el trabajo no lo ha permitido, así que sirva este post a fecha de 30 de Diciembre para recoger el momento en el que nos encontramos.

A estas alturas, el niño Jesús ha nacido, y la adoración de los reyes está al venir en pocos días, y “Los Reyes siguen la Estrella”

Y aquí la partitura de la obra:

http://issuu.com/pedrogabriel3/docs/partituras?mode=window&backgroundColor=%23222222

 

Abrazos y carantoñas

 

Es innegable que el fenómeno literário de la trilogía escrita por E.L. James (Erika Leonard para los curiosos/as), está resultando un boom a nivel mundial y que son millones de lectores y lectoras quienes leen sobre el tan famoso “Christian Gray” y sus periplos, así como sus gustos.

En el capítulo 25 del primer libro de la trilogía “Cincuenta sombras de Grey” podemos leer el siguiente fragmento:

De pronto, el suave silbido del iPod cobra vida. Desde dentro de mi cabeza, una sola voz angelical canta sin acompañamiento una nota larga y dulce, a la que se une de inmediato otra voz y luego más – madre mía, un coro celestial -, cantando a capela un himnario antiquísimo. ¿Cómo se llama esto? Jamás he oído nada semejante…

Así es como la protagonista de este libro describe la música que escucha cuando empieza a escuchar la música del iPod. Continúa un par de páginas más adelante:

– ¿Qué música era esa?
– Es el motete a cuarenta voces de Thomas Tallis, titulado Spem in alium

En concreto y en el libro hace referencia al motete Spem in alim escrito por Thomas Tallis e interpretado por los Tallis Scholars, bajo la dirección de Peter Phillips.

Ahora incluso se ha editado un disco sobre la banda sonora de la trilogía literaria y en donde la sexta obra es la ya mencionada Spem in alim y la cual se ha convertido en número uno de ventas (y descargas) en el Reino Unido.

Aún recuerdo la sensación que tuve, hará no menos de cinco años, cuando escuché por primera vez este motete, y ciertamente tengo que decir que hoy en día me sigue gustándo tanto o igual como la primera vez que lo escuché.

Para mi, que me considero un ferviente admirador y difusor de la música antigua, el que ya sea a través del tirón ocasional debido a las ventas de un libro, o de la forma que fuese, se consiga hacer llegar la música del renacimiento a cuantas más personas es todo un logro!!

Disfrutemos, con una pedazo de obra que fue compuesto en torno a 1570 para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la reina Isabel I de Inglaterra. Dispone el espacio de ocho coros a cinco voces (de ahí lo de la obra a cuarenta voces) y alcanza su máximo punto de expresión justamente en el compás número cuarenta. Lo realmente cierto es que Tallis utiliza elementos espaciales, organizando las voces en ocho coros de a cinco, de tal manera que la música se canta a través de los distintos subcoros. La pieza se abre con una voz solista a la que pronto se le añaden voces superpuestas provocando que el ambiente adquiera una gran riqueza y sonoridad. Las primeras voces se apartan gradualmente de la textura de tal forma que el coro en su totalidad no vuelve a cantar hasta el compás cuarenta, en una clara referencia al número de voces de la obra. Seguidamente, la línea sonora transcurre en sentido opuesto, esto es, del octavo coro al primero. Spem in alium es una verdadera proeza musical dada la compleja interacción de las voces independientes en el desarrollo de la obra. Desde el compás ochenta, parejas o grupos de coros preguntan y se responden en un fragmento de verdadera emoción compositiva, variando la música constantemente. Una pausa dramática precede a la sección final, concluyendo la pieza con el coro al completo.

Abrazos y carantoñas…

 

Fuente: Wikipedia
Leiter’s Blues

Nunca fue pena mayor,
ni tormento tan extraño,
que iguale con el dolor,
que recibo del engaño.

Con estos versos del primer Duque de Alba, don García Álvarez de Toledo,escritos por el año 1470 comenzaba un poema al que un músico de su capilla y llegado de Brujas y llamado Juan de Urrede, puso música convirtiéndolo en una de las piezas hispanas más célebres de su tiempo. Se trataba del villancico “Nunca fue pena mayor” recogido en el Cancionero de la Colombina, cancionero recopilado sobre 1490 y llamado así porque fue adquirido y conservado en torno a principios del siglo XVI por el segundo hijo de Cristobal Colón, Fernando Colón.

Hoy vamos a tratar en este humilde y pequeño blog una entrada a esta obra que tan importante y tanto valor adquirió en su tiempo.

Decíamos con anterioridad que esta obra se conserva en el Cancionero de la Colombina, pero no solo en este cancionero sevillano se conserva, también la encontramos en el Cancionero musical de Palacio, donde por cierto ocupa un lugar de honor, ya que es la obra con la que se abre el cancionero, es la primera de las más de 400 composiciones que alberga. Esta canción está así mismo representada en diversos cancioneros italianos y franceses. Su inclusión en todos estos cancioneros de palacios del renacimiento nos da una idea de la fama que pronto adquirió, pero es que la obra además sirvió como base para la composición de glosas instrumentales y también de almenos de dos misas, como la compuesta por uno de los más importantes maestros del siglo XV, Francisco de Peñalosa.

Creo que hay muchos dolores, muchos pesares, muchas situaciones, pero cuando se es víctima del más vil de los engaños, tan solo se puede decir que “nunca fue pena mayor”

En esta ocasión, la interpretación de la pieza corre a cargo de Hilliard Ensemble:

Abrazos y carantoñas…

Aunque se trate de música antigua, comparte circunstancias con situaciones actuales con todos/as los que vivimos en este loco mundo, una situación de cambio, de cambio profundo en muchos aspectos, como por ejemplo en la sociedad, que cada vez se va polarizando más, disolviéndose las estructuras que hasta nuestros días pervivían y convirtiéndose cada vez más en una sociedad de grandes ricos que acaparan toda la riqueza, frente una población cada vez más empobrecida que lentamente ven como se van mermando sus recursos y con grandes dificultades para cubrir las necesidades más básicas, más elementales, la vivienda, la alimentación, el agua o la educación.

La presión ejercida por los poderosos y ejecutada por los complices que gobiernan a la gran masa de ciudadanos europeos se traduce en la pérdida de derechos y en el sometimiento cada vez más severo a medidas restrictivas en el ámbito económico, político y social. Todo ello para asegurar el enriquecimiento desmedido de los índividuos de mayor rango en el escalafón de la sociedad.

Pues todo esto que hoy en día padecemos unos ciudadanos de una Europa en crisis, no es algo nuevo, si nos remitimos a los escritos de pensadores, políticos, filósofos, dramaturgos, poetas y conístas de los primeros años del siglo XVII, en los albores del barroco,  y reduccidos y mermados los avances que se habían producido ya en el renacimiento encontramos experesiones como estas: “todo vale a precios excesivos, es una locura lo que pasa y lo que en materia de dinero cada día se ve“, “No vio el orbe más deprabado siglo” o “¿Qué quiere usted que sea el mundo más que trabajos, sustos y aflicciones? Y es que terrible avenida de maldades se ha exparcido por el mundo”.

Hoy traigo al blog un villancico portugués que se titula “Senhora del mundo y que su texto es el siguiente:

Senhora del mundo
Princesa de vida,
seais de tal hijo
en buena ora parida.
Aquel soberano,
supremo señor
por suma bondad
vencido damor
De vos toma el trage
de manso pastor,
porque del no huya
la oveja perdida.
Del huerto cerrado
de vuestras entranhas
aquel hazedor
de santas hazanhas
salio disfraçado
con ropas estranhas
del sser que a los santos
da gloria cunplida.
Senhora del mundo
Princesa de vida,
seais de tal hijo
en buena ora parida.
Por vos virgen santa
podemos dezir
el hombre comiença
de nuevo a bivir.
Que antes su vida
que siempre morir
con grandes sospiros
por ver nueva vida.

Esta versión es del conjunto portugués Sete Lágrimas, pero en Spotify he encontrado una versión de Jordi Savall

Fuente: Radio Nacional Clásica

Sí, eso es, un villancico en pleno verano. Desde finales del siglo XV y durante todo el siglo XVI encontramos numerosas formas musicales propias dentro del ámbito de la música profana hispana, todas ellas profundamente vinculadas al texto literario que musicalizan y las principales que por aquel antaño podíamos encontrar son el villancico y el romance.

Aunque hoy en día para nosotros el villancico es una canción de temática exclusivamente navideña, durante los siglos XV y XVI era una canción en lengua vulgar de temática popular diversa, tanto profana como religiosa. Llegó a convertirse en la forma musical más frecuente en las canciones de la época. Básicamente constaba de dos elementos diferentes: estribillo (repetición) y coplas (que hoy llamaríamos estrofas). El estribillo podía emplear cada vez versos diferentes o podía repetir el último o sus dos últimos versos. Podían igualmente asentarse en esquemas de danzas como el passamezzo o la célebre Folía.

Hay una canción, en forma de composición de villancico que se llama “Todos los bienes del mundo“, está compuesta por el compositor Juan del Encina (ver wikipedia) y que viene recogido en el Cancionero de Palacio, también conocido por el Cancionero de Barbieri y que data de 1335 y es un manuscrito español que contiene música del Renacimiento. Las obras que posee están recopiladas durante un periodo de unos cuarenta años, desde el último tercio del siglo XV hasta principios del XVI, tiempo que coincide aproximadamente con el reinado de los Reyes Católicos.

El Cancionero recopila 458 piezas, la mayor parte de ellas en castellano, aunque también contiene unas pocas en latín, francés, catalán, euskera y portugués. Constituye una antología de la música polifónica existente durante el reinado de los Reyes Católicos. No hay que olvidar que, durante esta etapa, la corte era el centro de la actividad musical y en torno a ella se agrupaba un gran número de músicos y compositores, la mayor parte españoles.

Las obras tratan una gran variedad de temas: amorosos, religiosos, festivos, caballerescos, satíricos, pastoriles, burlescos, políticos, históricos, etc. El cancionero recoge desde composiciones sencillas de carácter popular hasta obras bastante elaboradas.

La obra que esta semana traigo al blog habla sobre de la caducidad de los bienes materiales, algo que hoy en día y que a lo largo de los siglos, se ha venido poniendo de manifiesto, el valor de lo material. En esta obra hay dos cosas que perduran al paso del tiempo: “salvo la fama y la gloria“. ¿Qué es la fama y la gloria? ¿Qué precio estamos dispuesto a pagar por ellas? ¿Hasta dónde estamos dispuesto a llegar para colmarnos de gloria para ser recordados por los que han de venir detrás de nosotros?

Hay para quienes estas dos cualidades, la fama y la gloria, carecen de importancia cuando se irrumpe sin tener en cuenta los valores propios de una persona.

Dice la letra de esta canción:

Todos los bienes del mundo
pasan presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

El tiempo lleva los unos,
a otros fortuna y suerte,
y al cabo viene la muerte,
que no nos dexa ningunos.
Todos son bienes fortunos
y de muy poca memoria,
salvo la fama y la gloria.

La fama bive segura
aunque se muera su dueño;
los otros bienes son sueño
y una cierta sepoltura.
La mejor y más ventura
pasa presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

Procuremos buena fama,
que jamás nunca se pierde,
árbol que siempre está verde
y con el fruto en la rama.
Todo bien que bien se llama
pasa presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

Señores y señoras interesados de esta vida y de las que han de venir, disfruten de su fama y gloria, y esperemos que sea bien merecida y no haya pisoteado ni denigrado a nadie para conseguirla.

Abrazos y carantoñas